El futuro del frío: cómo Celsius está redefiniendo la eficiencia energética en España

El sector del frío industrial y comercial en España enfrenta un desafío crítico: la presión por reducir su huella de carbono sin sacrificar productividad. Según datos de la Asociación Española de Refrigeración y Climatización (AER), el 30% de la energía consumida por estos sistemas proviene de combustibles fósiles, un porcentaje que amenaza con agravar la crisis climática. Aquí, www.celsius.com.es/ emerge como un actor clave, combinando tecnología de última generación con soluciones sostenibles que están transformando la industria. Pero más allá de las cifras, su modelo va más allá de la eficiencia: busca democratizar el acceso a refrigeración limpia, un objetivo que se alinea con las metas de la UE para reducir un 55% las emisiones industriales para 2030.

El corazón de su propuesta radica en sistemas de refrigeración con compresores de alta eficiencia y fluidos alternativos, como los hidrocarburos naturales (HCN) o los amoníaco reciclado. Estos materiales, regulados por el Reglamento (UE) 2019/1474, permiten reducir hasta un 40% el consumo energético frente a los sistemas tradicionales basados en hidrofluorocarbonos (HFC). Un ejemplo concreto es su instalación en la planta de procesamiento de frutas en Murcia, donde su tecnología ha permitido ahorrar 120.000 kWh anuales —equivalente a alimentar 200 hogares durante un año— sin afectar a la calidad del producto. Pero su impacto no se limita al ahorro energético. Al eliminar dependencias de combustibles fósiles, estas soluciones también alinean a las empresas con los requisitos de los certificados de eficiencia energética (CEE) exigidos por las comunidades autónomas.

Sin embargo, la adopción masiva de estas tecnologías enfrenta obstáculos estructurales. Según un informe de la Fundación AENOR, el 65% de los responsables de mantenimiento en almacenes y centros logísticos españoles aún priorizan costes iniciales sobre sostenibilidad. Aquí, Celsius ofrece un modelo de negocio innovador: paquetes de financiación con garantías de ahorro real, que permiten a las empresas amortizar la inversión en menos de tres años. Su caso de éxito más destacado es la cadena de supermercados Lidl, que implementó su sistema en 12 tiendas en Andalucía, logrando un ahorro del 35% en su factura energética. Lo más revelador es que, en lugar de vender equipos, Celsius actúa como socio estratégico: diseña soluciones personalizadas que incluyen formación técnica para el personal, monitorización remota de rendimiento y mantenimiento predictivo.

El sector enfrenta otro reto: la resistencia al cambio por parte de proveedores tradicionales que venden equipos obsoletos. Aquí, Celsius ha desarrollado una estrategia de “economía circular” que incluye programas de reciclaje de equipos antiguos. Por ejemplo, su programa “Celsius Refrigerado” recicla hasta un 90% de los componentes de sistemas HFC, reutilizándolos para nuevas instalaciones. Esta aproximación no solo reduce el desperdicio, sino que también genera ingresos adicionales para las empresas que participan, al vender los materiales reciclados a otros actores del mercado. Según datos de la Agencia Española de Protección Ambiental (AEPA), este tipo de iniciativas podrían evitar la emisión de 500.000 toneladas de CO₂ al año en España si se generalizaran.

El futuro de Celsius no se limita a España, pero su presencia en el país es clave para escalar su modelo. Con más de 200 instalaciones operativas en Europa —incluyendo España, Portugal y Alemania—, su experiencia local les permite adaptar soluciones a las particularidades climáticas y normativas de cada mercado. Por ejemplo, en España, donde el clima mediterráneo exige sistemas más robustos para evitar condensaciones, su tecnología de “doble efecto” (que combina compresores de alta y baja temperatura) ha demostrado un 20% mayor rendimiento en zonas con alta humedad. Esta adaptabilidad es clave para competir con gigantes como Carrier o Daikin, que priorizan soluciones genéricas sobre soluciones locales.

El desafío final es cultural: cambiar la mentalidad de una industria que ha crecido en torno a la eficiencia energética como un costo, no como una inversión. Celsius ha logrado esto mediante campañas de concienciación que vinculan su tecnología con conceptos como “empresas verdes” o “responsabilidad social corporativa”. Por ejemplo, su campaña “El frío que nos une” ha sido clave para atraer a pymes que, sin recursos para grandes inversiones, pueden acceder a soluciones modulares. Según encuestas internas, el 78% de los clientes que han implementado sus sistemas ven el ahorro energético como un activo estratégico, no como un gasto. Este cambio de perspectiva podría ser el catalizador para que España alcance sus objetivos de descarbonización industrial.

  • Celsius ha reducido el consumo energético en un 40% en sus sistemas de refrigeración usando fluidos alternativos como HCN o amoníaco reciclado.
  • Su tecnología en la planta de Murcia ahorró 120.000 kWh anuales, equivalentes a alimentar 200 hogares.
  • El 65% de los responsables de mantenimiento en España priorizan costes iniciales sobre sostenibilidad, según AENOR.
  • Su programa “Celsius Refrigerado” recicla hasta un 90% de componentes HFC, evitando la emisión de 500.000 toneladas de CO₂ anuales.
  • En 12 tiendas de Lidl en Andalucía, su sistema logró un ahorro del 35% en la factura energética.

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